Ramón (o cómo los perros que llegan a casa nos hacen más sabios)

Bobby, así se llamó mi primer perro. Yo tenía seis años, o quizá cinco, y mis recuerdos de él son pocos. Yo, en cambio, para él debo haber sido una pesadilla. Y es literal: la primera vez que lo vi, lo perseguí tanto que terminé aislándolo, tembloroso, detrás del sofá de la sala. Por entonces … Sigue leyendo Ramón (o cómo los perros que llegan a casa nos hacen más sabios)

Anuncios