Consejos de un papá para impulsar la lectura desde los primeros meses

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Me llamo Beto Villar, soy periodista, trabajo hace más de diez años en prensa. He escrito crónicas policiales, he escrito sobre cultura y arte y economía para El Comercio, he sido independiente como muchos y desde hace un año trabajo en un dominical de televisión.

El 21 de febrero del 2014, sin embargo, la mejor noticia de mi vida se hacía realidad: luego de casi 20 horas de valiente labor de parto de Paola, nacía Catalina a las 9:25 de la noche.

Los primeros meses con un bebé son de descubrimiento, ensayo y error. Así que no perdí tiempo pensando en presentarle un libro sino hasta que se pudo sentar, es decir, algo así como a los seis meses. Y empecé con libros que ella pudiese tocar y oír. El ritual era el mismo siempre: escuchando música, otro de mis placeres, ella, sentada en mi regazo, ambos tocando el libro y oyendo a los animales de la granja.

“La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”, decía el argentino Jorge Luis Borges. Y nosotros podemos respetar y alentar esta frase con un poco de esfuerzo.

Introducir a los niños a la lectura cuanto antes es sumamente beneficioso, pues el lenguaje se adquiere y desarrolla con mayor intensidad entre los 10 y 30 meses. Pero es difícil cuando en el país cada peruano lee menos de un libro al año.

Quiero compartir con ustedes el enlace al libro “Apoya a tu hijo en su camino a leer”, un texto gratuito que explica y da recomendaciones según la edad de los menores. Lo pueden descargar aquí.

Entre que nacen y tienen 18 meses, por ejemplo, nuestros hij@s aprenden el lenguaje mientras están en brazos y atenderán cuando les leas. Es más, el consejo es repetir rimas infantiles, canciones sencillas que los alegren. Nada de palabras rebuscadas

Entre el año y medio y los 3 años, escuchar y hablar es clave para el desarrollo del lenguaje. Entonces, es aquí cuando uno debe poner todas sus balas y animarlo no solo a compartir la lectura, sino a que nos cuente sus propias historias. Aquí también es importante enseñarle más palabras. Todas las que se puedan.

Entre los 3 y los 5 años, aquí ya están siendo escritores. No con letras, sino con dibujos, y hay que impulsarlos a relatar, a desarrollar su imaginación. Y hay que preguntar, hay que llevar a nuestros hijos al límite de su imaginación, preguntarles qué sigue después, qué personaje es el que más les gusta.

¿Qué beneficios trae la lectura? Aquí algunas ideas:

  • El escuchar cuentos hace a los niños más reflexivos, ya que en éstos siempre encontraremos un mensaje que los lleve a comprender la forma en que deben actuar y comportarse, a saber distinguir entre lo bueno y lo malo.
  • Le ayuda a combatir sus propios temores. En muchos de los cuentos el niño se puede identificar con las emociones de los protagonistas, y el conocer el desenlace y lo que le va ocurriendo a lo largo de la historia, supone tener argumentos para afrontar sus propios miedos, con una sensación de mayor control.
  • Ayuda a sus hijos a conciliar el sueño y les prepara para que descansen como es debido.

Finalmente, quiero hacer una lista, completamente arbitraria, sobre lo que para mí ayuda a impulsar el amor por los libros:

  • Dejen que la experiencia fluya: siempre he pensado que la música y, en general, el arte, es un motor para las sensaciones y el pensamiento y, por tanto, también para leer.
  • No pensemos en comprar siempre libros caros, aún cuando sean muy buenos. Podemos encontrar obras bastante asequibles e incluso, si somos creativos, elaborarlas nosotros mismos. Unas cuantas hojas, lápices y ya está, que la imaginación haga lo suyo.
  • Antes que las princesas, yo prefiero las personas de carne y hueso. Y eso que tengo una hija. Y eso que vivimos en un mundo que todo el tiempo nos está bombardeando con productos ultramasivos. Debo confesar que ahora, cuando Catalina tiene casi tres años, es cada vez más difícil evitar sus gustos, intento llevarla a imaginar con animales y personas comunes y corrientes.
  • Si nuestras casas no son aún las bibliotecas que soñamos, están las librerías y bibliotecas municipales. Son amigables, no muerden. Los invito a visitarlas, probablemente sus distritos tengan una pero ustedes no lo saben.
  • Ahora hay libros prácticamente para todo: para decirle a nuestro hijo que va a ser hermano mayor, para enseñarle a ir al baño, para entender sobre el bullying o la muerte. Si para algunos de nosotros es difícil explicarle sobre esto, podemos intentarlo con un libro.
  • Acepta que tu hijo no estará enfocado siempre en el ritual de leer. Por lo general, mientras más pequeños son, menor es su capacidad de atención. Ellos necesitan moverse, jugar alrededor tuyo, pero escuchan lo que les dices y, quizá, hasta lo recuerden. Así que adáptate a la circunstancia y saca lo mejor posible de ella.
  • Propón lecturas, pero no impongas ninguna. Es más, descubre el libro que tu hijo quiere a partir de su carácter. Será muy fácil. Tú más que nadie lo conoce.
  • Saca al niño que llevas dentro y también al actor que pueda cautivarlo. Interpreta a los personajes, libérate de la timidez y sé un gato o un caballero luchador. Tu fantasía alimentará la suya.
  • Por último, no nos preocupemos si nuestro hijo no agarra un libro. Nosotros estamos aquí porque probablemente nos interese que lo hagan, pero he leído textos muy bonitos con testimonios de profesores en los que ellos mismos señalan que un lector no necesariamente es un genio en clase ni una promesa profesional, aunque sí lo es, potencialmente.
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