Canciones para mi nena

lista spotify catalina

Desde que supe que existía empecé a armarle un pequeño soundtrack en mi cabeza.

¿Fue difícil? No. Cada padre, intuyo, imagina a su hijo en todas las situaciones y con todas las cosas que podrán rodearlo a lo largo de su vida (o al menos hasta que se vaya de la casa): amigos, alimentos, mascotas, compañeros de colegio, novios, días.

Yo, quizá, empecé a hacerlo con Catalina años atrás, cuando, estando en Chile, cogí un osito de peluche y lo compré pensando en “la hija que algún día tendría”. O incluso años antes de eso, cuando con Paola compramos un Topo Gigio mujercita (vestido de rosa, extraño) en una galería comercial de Bogotá.

Raro, pero cierto. La mente es muy poderosa, aunque a lo mejor es que el destino está marcado con ese maravilloso detalle.

Muchas noches, frente a la computadora, página en blanco (página siempre en blanco), he descubierto y, de paso, me he descubierto con una simple canción o con un álbum entero. Me pasó cuando oí por primera vez el disco debut de James Blake o con ese concierto de Serú Girán que alguna vez volví a encontrar en Spotify (lo tuve en casete) pero ya no, o con alguna canción de Iron & Wine; o con “Where is my Mind”, de Pixies, luego de ver “El club de la pelea”; o con “A Perfect Day” en “Trainspotting”; o con la enorme banda sonora de “Shine” (Claroscuro).

Cada una ha sido un golpe de inspiración y se mantienen en mi cabeza hasta ahora.

A mi hija, claro está, le prometí una banda sonora cuando estaba ya en la panza. Y si en el embarazo, por diversas razones, no pudimos cubrir sus cuotas diarias musicales, desde que nació pagamos la deuda con creces.

¿Es importante la música para los pequeños? He leído diversos estudios y reportajes y hay contrastes, como en todo, entre los activistas que la ven como un medio para despertar la creatividad de nuestros hijos y los reacios a creer que es realmente útil para algo.

Yo prefiero verlo como una opción abierta, como la posibilidad de los niños de sentir el ritmo, descubrir voces distintas a las de aquellos que los rodean a diario y retener aquello, lo que sea (un trombón, un sampleo), que mejor les suene.

Mi hija tiene una fascinación por la música en español, las cantantes y, un poco debido a mí, los temas de Kanye West. Por las noches, con la alfombra extendida en la sala y los juguetes desperdigados, ponemos un disco y empieza la diversión. Antes de dormir, prendemos la tele y ponemos unos videos. Esta última es su forma de adormilarse y al oír música mientras juega nos regala, cada tanto, una divertida y robótica coreografía.

Mientras me preparo para su cumpleaños, les comparto la lista de canciones, la mayoría de ellas melodías tranquilas y que algunos incluso podrían describir como “suicidas”, que he ido recolectando en este tiempo y me recuerdan a ella y a sus ojazos y me permiten imaginarla caminando por algún lugar del mundo, enfundada en sus audífonos, con un sombrero y lentes oscuros y con una, por qué no, página en blanco en sus manos.

Lista para todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s