Diez consejos de un padre primerizo a otro padre primerizo

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Los pequeños, ya lo dije, vienen sin manual de instrucciones y es probable que cualquier consejo que les hayan dado durante el embarazo (amigos, familia, médicos, extraños con los que uno se topa en el supermercado) lo olviden en cuanto tengan a su hijo o hija en casa. Créanme.

A Pao y a mí nos tocó aprender a las malas, pues, aunque no fue planificado, las primeras semanas las pasamos en su mayoría solos, cuidando a nuestra niña, aprendiendo de ella y, de paso, también de nosotros. Y claro que tuvimos errores, sobre todo porque ignorábamos muchas cosas. Pero eso nos pasará a todos y no hay de qué avergonzarse.

Sin embargo, como un consejo nunca está de más, aquí van diez ideas, consejos y mitos que nosotros más recordamos, y que pueden servirles en esas confusas pero intensas primeras semanas de su bebe.

1.- ¿El bebe debe dormir en completo silencio?

Es casi por instinto que los padres, cansados por las horas que pasamos despiertos, busquemos que nada, ni acaso el ruido de un papel cayendo al suelo, interrumpa el valioso sueño de nuestro pequeño. Y para lograrlo podemos convertirnos reptar a la cama para evitar que las maderas suenen o maldecir a los vecinos que no apagan la alarma de sus carros a cualquier hora del día. Sin embargo, ahora creo que proteger a como dé lugar el silencio en una habitación puede llegar a convertir a los bebes en policías del ruido: al menor de ellos, abren los ojos y el sueño -y nuestra paz- terminó. Así que mejor acostúmbrelo a sentir el ruido de las cosas que sonaban siempre en su casa antes de su llegada: los cubiertos de la comida cuando ponen la mesa o los platos cuando los retira, la televisión, el ruido de la lavadora o de las puertas e incluso las persianas que se mueven con el viento. Cualquier sonido familiar se volverá, tarde o temprano, familiar para él.

2.- ¿Cuán abrigado debo tener a mi bebe?

Una amiga lo resumió muy bien: un recién nacido debe estar vestido como una cebolla, de forma que cuando haga calor, se le quita una capa (la casaca, el sombrerito, un pantalón o un par de medias: el frío limeño nos obliga a tener así a Catalina), y viceversa. Como dije al inicio, nuestro mayor error fue creer que la pequeña podría enfermarse con cualquier viento, aunque con la visita de la doula Aivi nos quedó claro: ellos sienten un poco más de calor o de frío que nosotros, así que no hay de qué alarmarse. En este frío sorpresivo de la ciudad, preferimos sacar a nuestra hija con una manta polar, hasta que se acostumbre a la temperatura de la calle.

3.- El frágil ombligo: cómo limpiarlo

Si, a diferencia mía, tienen la suerte de verlo dejar la panza e incluso te permiten cortar el cordón umbilical, es seguro que cuando les toque acompañar a su hijo en sus primeros baños verán cómo ese pequeño hoyo atemoriza. Ya cayó el pedazo de cordón que quedaba y el siguiente paso es curarlo. Pero claro, da miedo y probablemente sea porque es muy pequeño. No se preocupen ni mucho menos teman: seguramente le entrará un poco agua del baño, por lo que deberán secarlo muy bien y cuidar no quede ningún rastro de humedad. A nosotros nos pasó que, por no secarlo bien, le salieron unas pequeñas bolitas blancas en su interior, y debimos usar un lapicito de nitrato de plata para curarlo. Es algo común y no pasó a mayores. Pero créanme: con la pequeña moviéndose, era casi imposible usar ese lapicito.

4.- ¿Debo usar la crema antiescaldadura cada vez que cambio un pañal?

Para mí es un NO rotundo. Aunque nosotros lo hacíamos al inicio, embarrando de crema a la pequeña, lo cierto es que, antes que la crema, lo más eficaz para evitar la escaldadura es cambiar el pañal cada cierto tiempo (nosotros lo hacíamos cada dos horas), sin olvidarlo. Luego, incluso, vimos que no es necesario usar tantos pañitos húmedos, pues, a pesar de que aseguran no contener alcohol, sí emanan un olor muy fuerte y se puede ver que algunos incluso, al apretarlos, botan espuma. No es tan difícil mojar un algodón (en algunos supermercados venden incluso bolsitas con copos) con agua y limpiarlos. Déjalo secar un ratito y listo, pañal nuevo y ya está. Ahora bien: estén atento por si notan que la piel del pequeño se enrojece, pues es la señal de que está escaldándose. Ahí sí vale el antiescaldadura.

5.- ¿Dónde debe dormir sus siestas?

Las primeras semanas con un bebe son una guerra y ya se sabe que en la guerra todo vale. Así que, cuando notamos que Catalina no soportaba la cuna para sus siestas, optamos por dormirla en la mecedora que nos regaló mi hermana mayor. Y funcionó bastante bien, a pesar de que no estaba completamente echada. Con el paso del tiempo, hemos cambiado la estrategia, durmiéndola en el sofá, boca abajo y sobre una colcha; y también, por un corto tiempo, en nuestros brazos. Sin embargo, creo que lo más recomendable sería acostumbrar al pequeño a su cuna o moisés. Ya sé, y ustedes también lo sabrán, en los primeros días es muy difícil apartarse de los hijos, pero puede servirnos bastante cuando, luego, querramos aprovechar el tiempo para hacer algo en casa, sin el temor de que vaya a despertar o algo así. Nuevamente, no nos sirvió a nosotros, pero probablemente a ustedes sí.

6.- La importancia de diferenciar el día de la noche

La moraleja de mi anterior post es esta: un bebe debe aprender a diferenciar el día de la noche para regular sus horas de sueño. Claro, esto no ocurrirá rápido, pero a la larga sí. Así que es importante que usted lo acostumbre a ver el día y a disfrutar de sus horas despierto; y a entrar en un ambiente más calmado en las noches, para descubrir la hora del sueño largo.

7.- Un capítulo interminable: la lactancia en la primera semana

Este tema lo tocaré con mayor extensión luego, pero aquí mi consejo de padre: si tu mujer se frustra porque en los primeros días no le sale la leche a chorros, más vale que la ayudes, y para ello es mejor la calma y saber -y explicarle si no lo sabe o se le ha olvidado- esto: los primeros días de vida de tu hijo apenas necesitará alimento, pues su estómago es pequeñísimo y bastarán unos cuantos mililitros de calostro (el primer líquido que sale de la teta y que es muy, pero muy alimenticio) para saciarlo. Así que, en la medida de lo posible, relájense: cada vez que puedan pongan al bebe en la teta para que aprenda a chupar e incluso para que así se duerma, y la naturaleza, y sobre todo la sabiduría del cuerpo de la madre, harán lo suyo: cada vez saldrá más leche (aunque ustedes no la podrán ver: no es un biberón transparente) y se espera que al cuarto día caiga completamente. Eso sí: a algunas les dolerá más que a otras la succión del pequeño/a, y otras sentirán una frustración tan grande -al creer que no tienen leche- que preferirán darle unas onzas de  fórmula para calmar el llanto. Pero, si pueden, eviten esto último: ya verán cómo, con perseverancia y sin estrés, podrán conseguirlo.

8.- ¿Cuándo podemos empezar a sacar al bebe a la calle?

En nuestro caso, la obstetra nos recomendó no hacerlo en los primeros tres meses. Imposible: Cuando tenía probablemente 21 días, la llevamos a casa de mi mamá y, luego, decidimos dar una vuelta por un centro comercial, pues la idea de volver a encerrarnos en el departamento se nos antojaba una locura. Era, como ya lo dije, verano, así que Catalina iba con un vestidito y, a pesar de nuestro temor y tener que darle de lactar en una silla del food court, la pequeña soportó muy bien la experiencia: durmió casi todo el rato y nos permitió pasear y sentir, nuevamente, por un pequeño instante, que éramos una pareja y, además, una familia. Así que esto se los dejo a su criterio: he tenido amigos que los sacaban a los pocos días, y ya ven: no pasó nada. Hay muchos mitos, creo, que pueden derribarse con algo de instinto y seguridad paternal.

9.- ¿Es necesario bañar al bebe todos los días?

Para nada. Es más, nuestra doula (aunque apenas nos visitó una vez, porque nos dijo que lo estábamos haciendo bien) nos la dejó clara: si un recién nacido no se siente cómodo con el baño y llora, pues no lo hagamos. Ya sé que mucha gente puede pensar que las doulas son almas libres y ‘hippies’, pero lo cierto es que ni ustedes ni yo nos morimos por un día que no nos bañemos, o acaso varios días. Cuando, las primeras veces que lo intentamos, Catalina lloró porque no se acostumbraba al agua, Paola optó por pasarle un pañito caliente por el cuerpo y así darle un baño de a pocos: primero de la cintura a los pies, sin quitarle la ropa de la otra parte del cuerpo; y luego de la cintura para arriba, con un nuevo pañal, pantaloncito y medias. Resultó muy útil. Ya luego la pequeña aprendió a disfrutar su baño diario, y la consecuente tranquilidad que le da el agua caliente; pero incluso ahora, por distintas razones y actividades, hay días en que no se le puede bañar por las noches (pues es el momento en que lo hacemos) y no hay ningún problema. Nada que un pañito caliente, una lavada de cara y manos y un cambio de pañales no resuelvan. No nos volvamos locos: un día sin baño no es el fin del mundo.

10.- Finalmente, ¿cuál es la mejor manera de acompañar/ayudar a mi mujer en estos primeros días?

Ah, pregunta capciosa e incluso, diría, existencial. Pues no hay receta, salvo que siempre podremos ser cariñosos y atentos a las necesidades de la persona más importante para nuestros hijos en sus primeras etapas. Un té caliente, preparar el desayuno, el almuerzo o la cena, un vaso con agua o cargar al pequeño/a cuando nuestra mujer quiera descansar o darse una ducha, vendrá bien. Siempre. Se trata de gestos, gestos que sean a la vez sinceros y metódicos. Es una etapa de mucha vulnerabilidad y emociones desbordadas (para ambos), y lo mejor es trabajar en equipo: uno por el otro. Es la mejor estrategia y cada uno podrá ver recompensado su esfuerzo en este momento clave, a veces difícil, pero delicioso a fin de cuentas.

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2 comentarios en “Diez consejos de un padre primerizo a otro padre primerizo

  1. Pamela dijo:

    Muy cierto el punto 4, las toallitas húmedas para bebes, a pesar que digan que no tienen alcohol, SI TIENEN. A mi bebe lo limpie con agua tibia y algodón hasta los 3 meses aprox, después de eso ya aplique los pañitos húmedos y todo bien! Lo de la crema si me parece importante, desde que nació mi gordo (hasta ahora) le echo desitin y -Gracias a Dios- no se ha escaldado!!

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